no consultar tarot

¿Cuándo no es óptimo consultar al Tarot?

Las consultas de Tarot pueden ser muy favorecedoras, pero también puede ser contraproducentes o una pérdida de tiempo.

Pese a que el uso comercial del Tarot es el de predecir, es difícil que pases por una consulta recibiendo solamente predicciones y es que las cartas no se limitan a decirte lo que puedes esperar y lo que no, también aconsejan y señalan aquello que no está como debe estar para que las situaciones o relaciones fluyan.

Cuándo no es recomendable consultar al Tarot

Hay varios momentos en los que hacer una lectura de cartas puede no serte útil:

En el momento de catarsis

Te acaba de dejar el que creías que es el amor de tu vida y en plena explosión emocional necesitas saber si este drama te corresponde vivirlo o no.

Lo más seguro es que una tirada no te ayude, no porque no se pueda ver lo que va a suceder, sino por lo siguiente:

  1. Estás en el momento ideal para desahogarte, no para integrar emociones. Permítete que te duela, incluso que te genere temor (de forma razonable), lanzarte a los brazos del augurio es no afrontar que en este momento lo que te toca es vivir la posible perdida.
  2. Si «anestesias» ese momento, no vas a darte cuenta de las cosas que tienes que darte cuenta.
  3. Si esperas que las cartas te digan algo como «última opción» para estar bien, estás jugándotela. ¿Y si te dice que no va a volver? ¿o que no se va a resolver como tú quieres? ¿qué hacemos, catarsis de la catarsis?
  4.  En un momento de catarsis emocional no vas a tener la mente sosegada para recibir información, es muy complicado que llegues a entender el mensaje que te den.

De igual forma, si sabes echar las cartas y te llama Paquita porque Paquito le ha dejado hace media hora, es posible que tu primer impulso sea el ofrecerte a echarle las cartas. Craso error. Deja que suceda lo que tenga que suceder, aprende a no ofrecer tu ayuda, espera que te la pidan, y entiende que hay momento para todo.

Si es momento de dolor, es momento de dolor. Recuerda que no puedes controlar lo que digan las cartas y la persona en catarsis, menos.

Para tener razón

Esta es especialmente importante para las personas que echamos las cartas.

Estás ahí, con una tensión acumulada porque parece que eres tú vs el mundo y, claro, tiras al desempate (o te piden que tires):

«a ver, ¿qué sale con las cartas?»

Las cinco razones por las que deberías de tomarte esa pregunta, cuando es con esa intención, como una falta de respeto:

  1. Tú tienes criterio. Valóralo.
  2. No eres tarotista. Eres una persona que, además, sabe echar las cartas o puede ejercer como tarotista, pero primero eres persona.
  3. Si las cartas te dan la razón lo único que haces es alimentar tu ego.
  4. En el caso de que las cartas no te dan la razón, te estás poniendo tú sola a los pies de los caballos.
  5. Porque vas a leer las cartas limitándote a buscar un tipo de respuesta: que tú tengas razón no significa que la otra persona tenga una visión incorrecta.

Y aquí ligamos con la siguiente razón:

Para demostrar que la lectura de las cartas es efectiva

Una cosa es estar aprendiendo con las cartas y que necesites hacer preguntas que puedas verificar para calibrarte y otra muy diferente es someterte al examen de un tercero.

Si no cree, no cree.

Respétalo, no tiene que creer todo el mundo, ni tiene que saber leerlas todo el mundo, ni necesitas ir demostrando que es cierto.

Es cierto que hay muchas personas que utilizan las cartas para engañar, que dicen que las echan y luego ná de ná, que se pueden equivocar que blablablablabla, da lo mismo.

Si cree, cree y si no cree le va a dar lo mismo lo que le digas: lo achacará a la casualidad, a que has podido fijarte en detalles de su expresión corporal o a lo que sea, harás una tirada e invertirás tu voz, tu tiempo y tu energía para nada.

De la misma forma, si formas parte de la organización de examinadores de Tarotistas, háztelo mirar.

Si quieres una tirada bien, si quieres ir demostrándote a ti mismo que eres capaz de analizarlo todo hasta el último detalle para encontrar fallos, quizás debas invertir más tiempo en analizarte a ti que a los demás.

Por aquello de que vemos en los demás nuestros propios defectos…

Cuando pretendes que el Tarot te resuelva la vida

Una cosa es que tengas dudas y quieras saber datos para acabar de decidirte y otra cosa muy diferente es que no quieras estrujarte un poquito la cabeza y pretendas que las cartas te lo den todo mascadito.

Nunca las cartas van a decirte «este es el camino bueno», porque en el error está el acierto.

Sí, pueden decirte la diferencia que va a suponer A o B y tú puedes saber si quieres vivir lo que va a suponer A o B, pero no puedes pretender que escojan por ti.

Cuando llaman o consultan porque le lleva la madre de la mano

Le haces una tirada a una persona y la información que recibe le va fenomenal para tomar decisiones, para comprender lo que está viviendo y para focalizarse… y esa persona se encuentra con una amiga que está hecha polvo porque le pasa esto y aquello.

Total, que tu clienta acaba convenciendo a su amiga para que consulte contigo -todo de buena fe y buen rollo- y la amiga, que la ve tan convencida, acude a ti esperando que le resuelvas la vida.

Y ya hemos comentado que así, con esa pretensión, no.

Si la persona acude a consultar contigo, que sea porque lo decide libremente.

Distingue las personas que han pedido una recomendación -lo hacemos todos- y la que va «forzada» por la experiencia ajena.

Es mejor decir «no» y que esa persona encuentre su momento y su camino a atender a alguien que tiene unas expectativas totalmente idealizadas y basadas en experiencias ajenas (porque tampoco sabemos si esta persona está dispuesta a hacer el trabajo personal que haya hecho la persona que se lo recomienda).

Y hasta aquí las intenciones o momentos en los que no es recomendable consultar con las cartas.

Vamos con los escenarios desaconsejables:

Momentos poco cómodos para hacer consultas

Me han llegado a llamar acostada en la cama, con el marido al lado, para preguntar por el amante. Así no, por favor. Es lo más incómodo que parió madre, utilicemos el sentido común, por favor.

Ese caso es MUY evidente, pero tenemos otros momentazos bastante comunes que indican que:

a) Os tomáis la consulta como si fuese a vida o muerte, que está muy bien que entendáis que puede ser útil, pero dadle también la importancia al momento como al hecho

y/o

b) Estáis tirando tiempo y dinero

Vamos con los momentos que es mejor evitar escoger para hacer la consulta:

Consultar por alguien que tienes delante

Vamos a ver, alma de cántaro, que está muy bien la ensoñación de «voy a llamar y que me lo diga todo del tirón después de que yo le haya dejado percibir una mínima parte de mi esencia después de decir mi nombre», pero la consulta es para ti, reina, no para la tarotista…

¿Tendrás que tener espacio para poder expresar tus dudas? ¿Cómo piensas hacerlo si tienes delante a la persona que te las genera y no te las resuelve por lo que sea?

Hacer la consulta en corrillo

En las consultas en persona no acepto a acompañantes, en las telefónicas me desagradan. Mucho.

Intervienen -con toda su buena fe del mundo- haciendo que la consulta deje de ser una consulta para pasar a ser un corrillo.

La consulta es para ti y nadie mejor que tú va a saber qué es lo que te preocupa, que datos necesitas y lo que suponen los mensajes, dejar que una persona, por más que la quieras y confíes en ella, intervenga en eso es mezclar energías, perspectivas… hazlo después de la consulta si te apetece, pero recibe el mensaje con su energía original.

Llamar cuando tienes que atender a otras personas

¿No tienes otro momento que no sea el momento en el que estás trabajando y atendiendo clientes para atenderte a ti?

Llama 20 minutos antes de ducharte por la noche o espera a que tengas 20 minutos para ti.

Si tu horario y el mío coinciden a nivel laboral, escríbeme un mail, dímelo.

Prefiero eso y que nos amoldemos entre las dos a que cada 3 minutos tengamos que dejar en suspense la consulta porque tienes que atender a un cliente, ¡corta totalmente el ritmo de la consulta!

Eso sí, si vas a mandar un mail distingue entre urgencia -es algo que tengo que resolver ya porque mañana necesito dar una respuesta- y angustia -llevo mil años separada y quiero saber si va a volver-, yo también tengo una vida, y si necesitas ayuda soy capaz de dejar mi vida de lado un rato para atenderte, pero si me dices que es una urgencia, cuando es una angustia, estás jugando con mi tiempo.

Bajo los efectos del alcohol o las drogas

Creo que no hace falta ni comentarlo, pero vamos allá:

Si estás drogado o alcoholizado, por favor, deja la consulta para otro momento.

Lo mismo es aplicable para las personas que toman medicación para dormir y me llaman 3 minutos antes de quedarse roque.

¡Espero que os sean de utilidad estos consejos!

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