¿Por qué fracasan mis relaciones?

Una relación en la que no ha habido obligatoriedad (nadie ha forzado a nadie a mantener esa relación) ni hay disturbios mentales graves por parte de alguno de los componentes, suele fracasar siempre por los mismos motivos.

Las excusas tipo «se acabó el amor» o «no sabía que era así»…

Hay mil formas de victimizarse y autoengañarse, lo de echar la culpa al otro y buscar algo perdonable en nosotros es tendencia. Abuso, prácticamente.

Según el INE por cada 1000 habitantes se producen 3,5 bodas y, según el INE también, por cada 1000 habitantes se divorcian 2,1.

Más de la mitad de las bodas acaban en divorcios.

Para llegar a la boda o a los que se han casado, habría que ver todos los intentos que quedan por el camino, los que deciden que su vínculo no necesita mezclarse con papeles y los que no lo logran, no quieren, etc…

La cuestión, no quiero desviarme, es que hay una gran tendencia a escoger mal a la pareja.

Puedes saber si escoges mal a tu pareja porque has tenido parejas y no has culminado encontrando en esas parejas a tu compañero o compañera.

Escoges horriblemente mal si, además de dejar la relación, acabáis como el perro y el gato o intentando no saber nunca nada más del otro.

La cuestión es: ¿por qué escogemos mal a nuestras parejas?

La respuesta suele ser «los encuentro todos con tara». Pues no. Vamos con las causas más frecuentes:

1. Escoges mal y sabiéndolo, pero confías en tus super poderes para que la otra persona cambie.

Clásico, clásico, clásico. Paco no me gusta tal y como es, pero lo haré a mi manera. Antonia es muy celosa, pero se calmará con el tiempo.

¿Te gusta la persona o te gusta el proyecto de arquitectura mental y emocional que estás diseñándole?

2. Escoges mal y sabiéndolo, pero te pone.

El tío o la tía son totalmente incompatibles contigo y además lo sabes, pero como «nunca he sentido cosas así» y en la cama hay tanta ‘química’…

A mí también me produce mucho placer andar con zapatos cómodos, pero no quiero casarme con ellos.

Cuando estás con otra persona, sabiendo que sois incompatibles, porque te gusta o estimula físicamente, estás teniendo problemas para evaluar las prioridades.

¿Quieres una pareja o quieres pasártelo bien?

Si es lo primero, ¿qué haces en una relación sostenida sólo por la química? ¿quieres pasarte el resto de la vida amortiguando y sin poder hacer nada más en pareja?

Está claro que la química en la pareja es importante, pero si todo lo que hay es química, ahí no hay amor.

¡Sólo hay química!

Si quieres echar uno, dos, tres (o los que corresponda) pinchitos, ¿para qué quieres darle el estatus de lo que no es? ¿por miedo a que se acabe? ¿comes con miedo a que se acabe la comida porque te encanta o la saboreas y disfrutas?

3. Porque llamas amor al sexo

Igual el otro o la otra no te están provocando algo tan espectacular como en el caso 2, pero te cuesta distinguir una cosa de la otra.

Si te cuesta distinguir, prueba con lo más sencillo: no chusques a la primera de cambio.

Conoce a la otra persona y conócete tú. Dadle todo lo que queráis antes de casaros, si es que os queréis casar, pero conoceos antes.

La prisa sólo hará que te pierdas etapas, que no conozcas ni te conozcan. ¿Qué prisa hay? ¿Hay que decidirlo todo en 1, 2 o 3 citas?

Dad tiempo para conoceros, tanto tiempo como sea necesario para conoceros. Si realmente estás abierto o abierta al amor, ¿por qué tienes tanta prisa?

4. Porque no tenéis una verdadera conexión emocional

Si ancláis vuestra relación en el follisqueo, no os conocéis o, tal vez, al conoceros rebotáis al primer punto (no me gusta, pero mi divina presencia lo cambiará), no hay una conexión emocional real.

¿Se puede tener una relación amorosa sin amor?

5. Porque no tenéis nada en común

Sí, los opuestos se atraen, lo ideal es que la pareja complemente, etc. etc. etc.

La realidad es que si la persona que tienes al lado tiene objetivos que no se parecen o no están vinculados con los tuyos, difícilmente podáis compartir trayecto.

Obviamente, si al inicio de la relación os habéis dejado llevar por el entusiasmo y os habéis colgado la etiqueta antes de conoceros realmente… lo descubrirás sobre la marcha, a veces antes y, otras veces, 20 años después.

6. Porque finges ser lo que no eres

Tenemos la bendita costumbre de juzgar y criticar, ergo nos sentimos juzgados y criticados.

Las primeras citas o los primeros encuentros son un teatro de la hostia. Ninguno de los dos suele mostrarse tal cual es y suele haber un esfuerzo importante por «parecer bien».

Eso no se sostiene por ninguna parte. No estás haciendo de influencer, no buscas fans, muéstrate natural.

Si merece la pena, siempre podrás sorprenderle con tu brilli-brilli especial cuando te sientas brilli-brilli. Y si no merece la pena, tu brilli-brilli y todo el esfuerzo de sostenerlo habrán sido preservados.

La cuestión es que luego aparecen los «esto no me lo esperaba». Y se producen en ambas direcciones aunque alguno tenga talento para sorprender a lo grande. Estos «no me lo esperaba» son generadores de distorsiones y broncas varias.

No necesitas fingir, necesitas quererte y aceptarte.

7. Porque confundes a la pareja con el rescatador

Si tus últimas parejas te han hecho sufrir, ¡sorpresa!, no va a llegar nadie a demostrarte que puedes darle otra oportunidad al amor.

No hay ningún «ángel del amor» sufriendo porque no tengas pareja y confabulando para que eso cambie.

He escuchado mogollón de veces la frase de «a mí me tienen que demostrar».

¿Qué te tienen que demostrar? ¿Quién eres tú? ¿Obama?

¿Estás abierto al amor o haciendo un casting?

8. Porque no eres libre

Si estás en el punto 7, puede ser que la causa sea que no has superado tu trauma con papá, tu mamá, con tu ex o con quién sea.

No se acaba una relación cuando dices adiós, sino cuando eres capaz de observar lo que ha significado para ti esa relación… sin asfixia emocional o mental.

Si vas con una mochila de exigencias, traumas, etc. por otras relaciones -que no tienen que ser de índole sentimental- vas a encontrarte con personas que no están dispuestas a comprometerse. Porque tú tampoco lo estás.

Los fracasos suelen estar motivados por estos 8 puntos (insisto, siempre y cuando no sea que uno -o ambos- estén mal de la cabeza y sean maltratadores o alguna movida que desnaturalice la relación).

Puedes agregar todos los detallitos que quieras, para eso es tu historia, pero al final, si acabas reduciéndolo o buscando la raíz, ahí están las semillas.

Lo bueno es que todas se resuelven de la misma forma: con atención hacia tu persona y con amor… por ti.

Quiérete a ti y verás como todo cura, cura y sana… 💜✨

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies