terapia de vidas pasadas

  • ¿Puede hacer todo el mundo terapia regresiva?

    Hay personas que tienen ciertas reticencias a hacer terapia regresiva porque piensan que no van a ser capaces o que para poder vivir la experiencia es necesario tener alguna capacidad específica.

    La realidad es que todo el mundo puede hacer terapia regresiva, pero yo estoy observando determinados perfiles que presentan serias dificultades para desarrollarse en esta.

    Con la naturalidad y el poco tacto que me caracterizan, paso a describir a quien le recomiendo que pase de largo con la terapia regresiva (al menos conmigo, os puedo recomendar terapeutas a los que les da igual, a mí es que lo de perder el tiempo, me enerva.):

    LOS JUECES

    Hay gente que llorando a lágrima viva porque se le murió el hijo en otra vida, se preguntan durante la experiencia si se están sugestionando.

    «¿Me lo estoy inventando?»

    ¿Qué te inventas? ¿El dolor? ¿El llanto?

    En realidad, ¿qué más da? La imaginación es el lenguaje del hemisferio derecho, a través del cual se expresa el inconsciente o el alma.

    Tu alma, pobrecica, hace lo que puede para que te des cuenta de porqué sufres y puedas sanarlo.

    Si tú estás erre que erre con querer valorar qué sucede, por qué sucede, cómo sucede y frenando, no tiene ningún sentido.

    La persona, incluso viviendo la catarsis, juzga la experiencia durante la experiencia.

    La mente, dueña absoluta del ser, no entiende que la persona esté sufriendo por algo acaecido en otros cuerpos y, en consecuencia, la terapia pasa a ser algo soporífero, un constante debate entre «cómo puede ser» y «no puede ser».

    La experiencia se desarrolla, sí, pero con un freno importante impuesto por la persona que, corta de entendederas -hablemos claro-, es incapaz de permitirse vivir la experiencia.

    Si no eres capaz de dejarte llevar, estás tirando la pasta.

    Es como ir al Port Aventura y no querer subirte a ninguna atracción ni ver ningún espectáculo.

    ¿Vas para quedarte aparcado en la entrada?

    Tiene la misma lógica. Así de bien funciona esa mente que se cuestiona en lugar de aprovechar para saber más, para conocer más, para soltar más, para sanar más…

    LOS SUGESTIONADOS

    Cuando en la entrevista inicial me dicen que les han dicho en una consulta previa (tarot, astrología…) que en una vida pasada fueron esto, aquello, que les pasó esto o aquello; la persona, por lo que he comprobado, no quiere sanar.

    Quiere ver si es verdad o no. Llamadlo morbo, ego o como queráis.

    De ahí pasan a ser jueces en cuanto empiezan a respirar porque la persona está condicionada y quiere ver, específicamente, lo que le han dicho que pasó o fue.

    LOS MARQUESES

    Brian Weiss explicaba que hay gente que no dan por válida la experiencia porque querían tener vidas rollo Chuck Norris, de película y, la realidad, es muy distinta.

    «No puede ser», pensé yo.

    Vaya que sí es.

    Yo me he encontrado con un par de casos así, a reseñar una señora que después de sanar un dolor de cervicales que le acompañaba durante las últimas décadas, me dijo que «esperaba algo más».

    Quería revivir una vida espectacular, por eso les llamo los marquesitos, porque la motivación real no es sanar sino engrandecer su ego recordando o reviviendo vidas en las que no sean tan cutres como creen que son ahora.

    LAS VÍCTIMAS

    «Llevo cuarenta y cinco años yendo a psicólogos y haciendo terapias y no consigo estar bien» pero luego, si sano, no puedo decirle a los demás que me atiendan y me cuiden, que se responsabilicen de mí, así que acudo a terapia como he acudido a otras 300 terapias, para poder decir que hago algo, pero sin querer sanar, vaya a ser que dejen de atenderme los demás.

    Sí, lo sé, «qué borde eres, Laura»

    Pues la frase/reflexión/conclusión no es mía, es de pacientes. «No quiero sanar porque entonces, ¿qué voy a hacer?» / «Si sano no voy a tener nada que contarle a los demás» / «Si me pongo bien tendré que trabajar» / «Si me pongo bien, me separo» (literales).

    No voy a comentar sobre este apartado porque creo que hablan por sí mismos.

     

    La cuestión, es que no hay limitaciones en cuanto a capacidades.

    La terapia regresiva puede realizarla quien quiera realizarla, no necesitas capacidades especiales,  lo único que necesitas es reflexionar y, para ello, os dejo con Hipócrates:

    «Antes de curar a alguien, pregúntale si está dispuesto a renunciar a las cosas que le enfermaron»

     

     

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